Agar en la Biblia: el Dios que me ve (Génesis 16:13)
Agar, una sierva egipcia usada y después expulsada por la familia de Abraham, es la única persona de la Biblia que le pone un nombre a Dios, según suelen notar los comentaristas. Sola en el desierto, embarazada y sin nadie que la defienda, lo llama «el Dios que me ve».
“Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?”
Quién era Agar
Agar era una sierva egipcia de Sarai, la esposa de Abram. Después de diez años en Canaán sin hijos (Génesis 16:3), Sarai se la dio a Abram como mujer para tener descendencia a través de ella. Documentos de esa época muestran que era una costumbre conocida, pero el texto deja ver algo que la costumbre no cuenta: nadie le pregunta a Agar. En todo el capítulo, Abram y Sarai nunca la llaman por su nombre. Para ellos es «mi sierva» y «tu sierva».
Cuando Agar queda embarazada, la relación con Sarai se rompe. El texto dice que Agar miraba con desprecio a su señora (16:4) y que Sarai, con permiso de Abram, «la afligiese» (16:6). El verbo hebreo, 'anah, es el mismo que Dios usa poco antes para anunciar que los descendientes de Abram serían «afligidos» en Egipto (15:13). La ironía es fuerte: antes de que Israel sufra en Egipto, una egipcia sufre en la casa de Abraham.
Agar huye. Embarazada y sola, toma el camino del desierto hacia su tierra.
Dios la encuentra en el desierto
«Y hallóla el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto» (16:7). Es la primera vez que aparece en la Biblia el ángel de Jehová, y no aparece ante un rey ni ante un patriarca, sino ante una sierva fugitiva.
Lo primero que hace es llamarla por su nombre: «Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas?» (16:8). Nadie en la historia la había nombrado hasta entonces. Y la pregunta no es un reproche; es la clase de pregunta que se hace a alguien a quien se quiere escuchar.
Luego viene una promesa que, hasta ese momento, solo había recibido Abraham: «Multiplicaré tanto tu linaje, que no será contado a causa de la muchedumbre» (16:10). Y un nombre para el hijo: «llamarás su nombre Ismael, porque oído ha Jehová tu aflicción» (16:11). Ismael significa «Dios oye». La palabra «aflicción» viene de la misma raíz que el maltrato que sufrió. Dios no solo vio lo que le hicieron; lo oyó.
«Tú eres el Dios que me ve»
Entonces Agar hace algo que, como suelen notar los comentaristas, nadie más hace en la Biblia: le pone un nombre a Dios. «Tú eres el Dios de la vista», dice la Reina-Valera; en hebreo, El Roí, «el Dios que me ve». Y añade: «¿No he visto también aquí al que me ve?» (16:13). La palabra ro'i puede entenderse en las dos direcciones, y Agar juega con ellas: Dios la vio a ella, y ella, de alguna manera, lo vio a él y siguió con vida.
El pozo donde ocurrió recibió un nombre propio: «Pozo del Viviente que me ve» (16:14). Años más tarde, Isaac, el hijo de la promesa, vivió junto a ese mismo pozo (24:62; 25:11). El lugar donde Dios vio a la sierva expulsada quedó dentro de la historia de la familia que la había echado.
Sola con su hijo (Génesis 21)
La historia de Agar tiene un segundo capítulo, y es el más duro. Cuando nace Isaac, Sara pide a Abraham: «Echa a esta sierva y a su hijo» (21:10). Abraham se levanta de madrugada, le da pan y un odre de agua, se lo pone sobre el hombro, le entrega al muchacho «y despidióla» (21:14). Eso es todo lo que recibe del padre de su hijo.
En el desierto de Beer-seba el agua se acaba. Agar deja al muchacho debajo de un arbusto y se aleja «como un tiro de arco», porque, dice, «No veré cuando el muchacho morirá». Y llora en voz alta (21:15-16).
Lo que sigue repite el nombre de Ismael: «Y oyó Dios la voz del muchacho». El ángel la llama otra vez por su nombre: «¿Qué tienes, Agar? No temas» (21:17). No le da un sermón. Le dice: «Levántate, alza al muchacho, y ásele de tu mano» (21:18). Y entonces «abrió Dios sus ojos, y vio una fuente de agua» (21:19). El Dios que la ve le abre los ojos para que ella vea lo que necesita.
El relato termina con una frase sencilla: «Y fue Dios con el muchacho; y creció» (21:20). Agar, sola, saca adelante a su hijo, y al final es ella quien le busca esposa (21:21), una tarea que en ese mundo correspondía al padre.
Lo que esta historia dice a las madres que crían solas
Muchas mujeres se reconocen en Agar: usadas, dejadas a un lado cuando dejaron de ser útiles, con un hijo en brazos y casi nada para el camino. La Biblia no maquilla lo que le hicieron, ni siquiera tratándose de Abraham y Sara.
Pero la historia no termina en el abandono. Dios encuentra a Agar dos veces en el desierto. La llama por su nombre cuando nadie lo hacía. Oye su aflicción y la voz de su hijo. Le da una promesa propia, no un premio de consolación. Y la acompaña mientras cría a Ismael. Por eso «el Dios que me ve» se ha convertido en una de las frases más queridas por quienes sienten que nadie más los ve.
El apóstol Pablo usa a Agar en una alegoría sobre los dos pactos (Gálatas 4:24-25), pero esa lectura simbólica no borra el retrato de Génesis: el de una mujer a quien Dios vio y escuchó cuando los demás la habían echado.
Una nota sobre el «vuélvete»
En el primer encuentro, el ángel le dice a Agar que vuelva con su señora (16:9). Génesis cuenta lo que pasó en aquel momento, cuando una mujer embarazada y sola en el desierto difícilmente sobreviviría; no es una instrucción para quien hoy sufre maltrato. Si estás viviendo violencia en tu casa, buscar ayuda no es falta de fe. En Estados Unidos puedes llamar a la Línea Nacional sobre la Violencia Doméstica, 1-800-799-7233, con atención en español; en Colombia, a la Línea 155; y en México, al 911 en caso de emergencia.
Las palabras en el idioma original
- “Dios de la vista” · Hebreo · Strong H7210רֳאִי (ro'i)
- Vista, el acto de ver. «El Roí» puede leerse como «Dios que me ve» y como «Dios a quien he visto»: Agar juega con las dos ideas en el mismo versículo.
- “Ismael” · Hebreo · Strong H3458יִשְׁמָעֵאל (Yishma'el)
- «Dios oye». El nombre se cumple dos veces: Dios oye la aflicción de Agar (Génesis 16:11) y, años después, la voz de su hijo en el desierto (Génesis 21:17).
- “afligiese” · Hebreo · Strong H6031עָנָה ('anah)
- Afligir, oprimir, humillar. Es el verbo que Génesis 15:13 usa para la opresión futura de Israel en Egipto. Aquí la oprimida es una egipcia, en casa de Abraham.
- “Pozo del Viviente que me ve” · Hebreo · Strong H883בְּאֵר לַחַי רֹאִי (Be'er lachai ro'i)
- El nombre que recibe el pozo donde Dios encontró a Agar. Más tarde Isaac vivió junto a ese mismo pozo (Génesis 24:62; 25:11).
Más versículos sobre fortaleza
- Salmos 56:3David no dice «nunca tengo miedo». Dice «en el día que temo». El miedo y la confianza aparecen en el mismo versículo, y lo escribe alguien que acababa de huir y estaba en manos de sus enemigos en la ciudad filistea de Gat.
- Isaías 41:10Dios habla a un pueblo desterrado y asustado. La palabra hebrea que se traduce «no desmayes» describe a alguien que mira a todos lados con angustia; la respuesta de Dios son cinco promesas en primera persona: estoy contigo, soy tu Dios, te fortalezco, te ayudo, te sostengo.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Reina-Valera 1909 (dominio público), con la acentuación actualizada a la ortografía de hoy. Las palabras del texto no se han cambiado. Los números Strong siguen la concordancia de James Strong.
