Juan 14:27: significado y explicación

Jesús dice estas palabras la noche antes de morir, a discípulos que están a punto de perderlo todo. Les deja su paz como quien deja una herencia, y la distingue de la paz del mundo, que depende de que todo vaya bien.

“La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

Juan 14:27 · Reina-Valera 1909

Palabras de despedida

Juan 13 al 17 recoge lo que Jesús dijo a sus discípulos en la última cena, pocas horas antes de ser arrestado. Acaba de anunciar que uno lo traicionará (13:21) y que Pedro lo negará (13:38). Los discípulos están confundidos y asustados. Jesús empieza el capítulo 14 con «No se turbe vuestro corazón» (14:1) y lo repite aquí, en el versículo 27, casi como un marco alrededor de todo lo que dice.

«La paz os dejo» suena a testamento. Jesús se despide y, como quien reparte una herencia, deja a los suyos lo que tiene. Lo que deja es su paz.

Qué paz

En el mundo judío de Jesús, «paz» (shalom) era también el saludo y la despedida de cada día. Pero shalom significa mucho más que tranquilidad: es estar completo, sin que nada falte, en buena relación con Dios y con los demás. Cuando Jesús dice «mi paz», está hablando de la paz que él mismo tiene con el Padre, la que le permite caminar hacia la cruz sin perder el rumbo.

«No como el mundo la da»

La paz que ofrece el mundo suele depender de las circunstancias: llega cuando el problema se resuelve, cuando hay dinero, cuando la amenaza se va. Por eso es frágil. Jesús ofrece una paz distinta precisamente en la noche en que las circunstancias se derrumban. Los discípulos no iban a tener una semana tranquila; iban a ver morir a su maestro. Aun así, la promesa es para esa misma noche.

Un corazón revuelto

El verbo tarassō, «turbarse», significa agitar o revolver. Juan lo usa para el agua del estanque de Betesda, que era «revuelta» (5:7). Es una buena imagen del corazón ansioso: un agua que no deja ver el fondo.

Lo notable es que Juan usa el mismo verbo para Jesús. Ante la tumba de Lázaro, Jesús «se conmovió en espíritu, y turbóse» (11:33), y antes de la cruz dice: «Ahora está turbada mi alma» (12:27). Jesús no pide a sus discípulos una calma que él mismo no haya atravesado. Conoce la turbación desde dentro, y desde ahí les habla.

El segundo verbo, deiliaō, «tener miedo», es el de alguien que se encoge y se acobarda. Es la única vez que aparece en todo el Nuevo Testamento.

Para llevarlo a la vida diaria

Este versículo no pide fingir que todo está bien. Pide recibir algo: «os doy». La paz de Jesús no se fabrica a fuerza de voluntad; se recibe. En los versículos anteriores (14:26) Jesús promete el Consolador, el Espíritu Santo, que recordará a los discípulos lo que él les ha dicho. Volver a estas palabras en el momento de la turbación es una manera de recibir de nuevo lo que él dejó.

Las palabras en el idioma original

“paz” · Griego · Strong G1515εἰρήνη (eirēnē)
Paz. En boca de Jesús recoge el sentido del hebreo shalom: no solo ausencia de conflicto, sino estar entero, completo, en buena relación con Dios.
“turbe” · Griego · Strong G5015ταράσσω (tarassō)
Agitar, revolver. Se usa del agua del estanque de Betesda cuando era «revuelta» (Juan 5:7), y también del propio Jesús ante la tumba de Lázaro, que «se conmovió en espíritu, y turbóse» (Juan 11:33).
“tenga miedo” · Griego · Strong G1168δειλιάω (deiliaō)
Acobardarse, encogerse de miedo. Es la única vez que este verbo aparece en el Nuevo Testamento.
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Texto bíblico: La Santa Biblia, Reina-Valera 1909 (dominio público), con la acentuación actualizada a la ortografía de hoy. Las palabras del texto no se han cambiado. Los números Strong siguen la concordancia de James Strong.