Salmos 94:19: significado y explicación
El salmista describe algo muy reconocible: la mente llena de pensamientos que no se callan. La palabra hebrea habla de pensamientos inquietos, que se ramifican. Lo que no los detiene es razonar más, sino el consuelo de Dios.
“En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.”
Un salmo contra la injusticia
El Salmo 94 empieza con un clamor: «Jehová, Dios de las venganzas… muéstrate» (94:1). El salmista ve a los soberbios oprimir a la viuda, al extranjero y al huérfano (94:6), y oye que dicen: «No verá JAH» (94:7). Es un salmo de alguien que sufre la injusticia y se pregunta hasta cuándo seguirá así.
Por eso el versículo 19 no habla de una ansiedad abstracta. Habla de la mente de alguien que ve el mal triunfar y no sabe cómo encajarlo con la fe.
Los pensamientos que no se callan
La palabra traducida «pensamientos» es sar'appim. No significa simplemente ideas, sino pensamientos inquietos, que se ramifican y se multiplican. Algunos estudiosos la relacionan con la imagen de las ramas de un árbol. El salmista dice que había «multitud» de ellos, «dentro de mí». Es una descripción muy exacta de la ansiedad: una mente que no deja de producir posibilidades, preguntas y temores.
La misma palabra aparece en el Salmo 139:23, donde David pide: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos». Ahí también se trata de pensamientos que inquietan, y David los pone delante de Dios para que él los conozca.
Lo que el salmista no dice
Llama la atención lo que el versículo no promete. No dice que los pensamientos desaparecieran, ni que encontrara una respuesta a todas sus preguntas. Dice que, en medio de esa multitud, las consolaciones de Dios «alegraban» su alma. El consuelo no llegó después del ruido, sino dentro de él.
El consuelo de Dios
La palabra tanchumim, consolaciones, viene de la raíz de la que sale el famoso «Consolaos, consolaos, pueblo mío» de Isaías 40:1. Es un consuelo activo, el de alguien que se acerca y habla al corazón.
Los versículos anteriores muestran de dónde le venía al salmista: «Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma en el silencio. Cuando yo decía: Mi pie resbala: tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba» (94:17-18). El consuelo no es un sentimiento sin causa. Nace de recordar que Dios ya lo había sostenido antes, justo cuando sentía que resbalaba.
Para llevarlo a la vida diaria
Cuando los pensamientos se multiplican, intentar ganarles con más pensamientos a menudo no funciona. Este salmo propone otro camino: volver a lo que Dios ha hecho y dicho. Leer en voz alta un salmo, recordar una ocasión concreta en que fuimos sostenidos o hablar con alguien de confianza puede ser la forma en que llegan esas «consolaciones» en medio del ruido.
Las palabras en el idioma original
- “pensamientos” · Hebreo · Strong H8312שַׂרְעַפִּים (sar'appim)
- Pensamientos inquietantes, que no dejan en paz. La misma palabra aparece en el Salmo 139:23: «Examíname, oh Dios… pruébame y reconoce mis pensamientos».
- “consolaciones” · Hebreo · Strong H8575תַּנְחוּמִים (tanchumim)
- Consuelos. Viene de la misma raíz que el «Consolaos, consolaos, pueblo mío» de Isaías 40:1.
Más versículos sobre ansiedad
- Filipenses 4:6-7Pablo, preso cuando escribe, no pide que dejemos de sentir preocupación, sino que la convirtamos en oración con gratitud. La promesa no es que el problema desaparezca, sino que la paz de Dios montará guardia sobre el corazón y la mente.
- Salmos 56:3David no dice «nunca tengo miedo». Dice «en el día que temo». El miedo y la confianza aparecen en el mismo versículo, y lo escribe alguien que acababa de huir y estaba en manos de sus enemigos en la ciudad filistea de Gat.
- Mateo 11:28-30Jesús invita a los cansados y a los agobiados, pero no les ofrece una vida sin yugo: les ofrece el suyo, que describe como «fácil». El descanso que promete no es solo físico, sino «para vuestras almas», con palabras que recuerdan al profeta Jeremías.
- Isaías 41:10Dios habla a un pueblo desterrado y asustado. La palabra hebrea que se traduce «no desmayes» describe a alguien que mira a todos lados con angustia; la respuesta de Dios son cinco promesas en primera persona: estoy contigo, soy tu Dios, te fortalezco, te ayudo, te sostengo.
- Juan 14:27Jesús dice estas palabras la noche antes de morir, a discípulos que están a punto de perderlo todo. Les deja su paz como quien deja una herencia, y la distingue de la paz del mundo, que depende de que todo vaya bien.
- 1 Pedro 5:7Pedro toma casi palabra por palabra un salmo de David tal como se leía en griego, donde se pide echar sobre el Señor la propia preocupación. El verbo es el de arrojar una carga encima de otro, y la razón que da es sencilla: a Dios le importas.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Reina-Valera 1909 (dominio público), con la acentuación actualizada a la ortografía de hoy. Las palabras del texto no se han cambiado. Los números Strong siguen la concordancia de James Strong.
