Salmos 34:4: significado y explicación
David escribe este salmo después de escapar de Gat, donde había tenido que fingirse loco para salvar la vida. Es un testimonio en pasado: buscó a Dios, Dios respondió y lo libró, no de un temor, sino de todos.
“Busqué a Jehová, y él me oyó, y libróme de todos mis temores.”
El mismo episodio que el Salmo 56
El título del Salmo 34 lo sitúa «cuando mudó su semblante delante de Abimelech, y él lo echó, y fuése». Se refiere al mismo episodio que el Salmo 56: David, huyendo de Saúl, llegó a la ciudad filistea de Gat, fue reconocido y, lleno de miedo, se fingió loco ante el rey (1 Samuel 21:10-15). En 1 Samuel el rey se llama Aquis; «Abimelec» parece haber sido un título de los reyes filisteos, como «Faraón» en Egipto.
La diferencia entre los dos salmos es el momento. El 56 se escribe en medio del miedo: «En el día que temo, yo en ti confío». El 34 se escribe después, cuando el peligro ya pasó y David puede contar lo que Dios hizo.
Un salmo para enseñar
El Salmo 34 es un acróstico: en hebreo, cada versículo empieza con una letra distinta del alfabeto, en orden. Era una forma de facilitar la memoria y de decir que se trataba de un tema completo, «de la A a la Z». David no escribe solo para sí mismo; quiere que otros aprendan de su experiencia. Por eso invita: «Engrandeced a Jehová conmigo» (34:3) y, más adelante, «Gustad, y ved que es bueno Jehová» (34:8).
Buscar, responder, librar
El versículo tiene tres verbos, y los tres cuentan una historia. «Busqué» (darash) es buscar con insistencia, como quien consulta a alguien porque necesita una respuesta. «Me oyó» significa en hebreo que Dios respondió, no solo que escuchó. Y «libróme» (natsal) es arrancar a alguien de un peligro. El profeta Amós usa ese verbo para el pastor que saca de la boca del león lo que queda de una oveja (Amós 3:12).
«De todos mis temores»
La palabra megurah no se refiere a una inquietud pequeña, sino al terror. Y David dice «todos». No afirma que nunca volvería a tener miedo, sino que Dios lo había librado de todo lo que en aquel momento lo aterraba.
Es interesante lo que pasó primero. David buscó a Dios mientras todavía tenía miedo. La liberación llegó después de la búsqueda, no antes. Dos versículos más adelante lo repite con otras palabras: «Este pobre clamó, y oyóle Jehová, y librólo de todas sus angustias» (34:6).
Para llevarlo a la vida diaria
Este salmo es un testimonio, y los testimonios ayudan a quien todavía está en medio del miedo. Leer el Salmo 56 y el 34 juntos muestra que el mismo hombre pasó del «temo» al «me libró». También invita a recordar las veces en que fuimos librados antes, y a contarlas: el versículo 18 lo resume así: «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón».
Las palabras en el idioma original
- “busqué” · Hebreo · Strong H1875דָּרַשׁ (darash)
- Buscar con insistencia, consultar, preguntar. No es una búsqueda casual, sino la de quien acude a alguien porque necesita una respuesta.
- “temores” · Hebreo · Strong H4035מְגוּרָה (megurah)
- Terror, aquello que causa pavor. Es una palabra más fuerte que el miedo cotidiano.
- “libróme” · Hebreo · Strong H5337נָצַל (natsal)
- Arrebatar, sacar de un peligro. Se usa, por ejemplo, para el pastor que arranca a la oveja de la boca del león (Amós 3:12).
Más versículos sobre ansiedad
- Filipenses 4:6-7Pablo, preso cuando escribe, no pide que dejemos de sentir preocupación, sino que la convirtamos en oración con gratitud. La promesa no es que el problema desaparezca, sino que la paz de Dios montará guardia sobre el corazón y la mente.
- Salmos 56:3David no dice «nunca tengo miedo». Dice «en el día que temo». El miedo y la confianza aparecen en el mismo versículo, y lo escribe alguien que acababa de huir y estaba en manos de sus enemigos en la ciudad filistea de Gat.
- Mateo 11:28-30Jesús invita a los cansados y a los agobiados, pero no les ofrece una vida sin yugo: les ofrece el suyo, que describe como «fácil». El descanso que promete no es solo físico, sino «para vuestras almas», con palabras que recuerdan al profeta Jeremías.
- Isaías 41:10Dios habla a un pueblo desterrado y asustado. La palabra hebrea que se traduce «no desmayes» describe a alguien que mira a todos lados con angustia; la respuesta de Dios son cinco promesas en primera persona: estoy contigo, soy tu Dios, te fortalezco, te ayudo, te sostengo.
- Salmos 94:19El salmista describe algo muy reconocible: la mente llena de pensamientos que no se callan. La palabra hebrea habla de pensamientos inquietos, que se ramifican. Lo que no los detiene es razonar más, sino el consuelo de Dios.
- Juan 14:27Jesús dice estas palabras la noche antes de morir, a discípulos que están a punto de perderlo todo. Les deja su paz como quien deja una herencia, y la distingue de la paz del mundo, que depende de que todo vaya bien.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Reina-Valera 1909 (dominio público), con la acentuación actualizada a la ortografía de hoy. Las palabras del texto no se han cambiado. Los números Strong siguen la concordancia de James Strong.
