Romanos 8:28: significado y explicación
Pablo no dice que todas las cosas sean buenas. Dice que todas «ayudan juntas» a un bien, y define ese bien en el versículo siguiente: llegar a parecerse a Cristo. Lo escribe justo después de hablar de sufrimientos, gemidos y oraciones que no sabemos formular.
“Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados.”
Escrito en medio del sufrimiento
Romanos 8:28 suele citarse solo, como una frase para animar a alguien que pasa por algo difícil. Pero los versículos que lo rodean hablan sin rodeos del dolor. Pablo empieza diciendo: «Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera» (8:18). Dice que «todas las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora» (8:22), y que los creyentes también gimen esperando (8:23).
Y justo antes de nuestro versículo dice algo muy humano: «porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles» (8:26). Hay momentos en que uno no sabe ni qué orar. Romanos 8:28 viene inmediatamente después.
No todo es bueno
El versículo no dice que todo lo que pasa sea bueno. La enfermedad, la injusticia y la muerte no son buenas, y Pablo lo sabe mejor que nadie. Lo que dice es que «todas las cosas les ayudan a bien».
El verbo synergeō significa trabajar juntos, de donde viene la palabra «sinergia». Las cosas no son buenas por separado; es su conjunto, en las manos de Dios, lo que termina obrando para bien. Algunos manuscritos antiguos lo dicen todavía más claro: «Dios hace que todas las cosas ayuden a bien». El que actúa es Dios, no la suerte.
¿Qué es «el bien»?
Aquí está la clave que muchas veces se pasa por alto. Pablo explica en el versículo siguiente de qué bien habla: «Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo» (8:29). El bien no es necesariamente la salud, el éxito o que las cosas salgan como queremos. Es llegar a parecerse a Cristo.
Eso cambia la manera de leer la promesa. Dios no garantiza que cada situación termine con un final feliz en esta vida, pero sí que nada se desperdicia: incluso lo más doloroso puede servir para formar en nosotros el carácter de Cristo.
«A los que a Dios aman»
La promesa tiene destinatarios: «a los que a Dios aman», «a los que conforme al propósito son llamados». La palabra prothesis, propósito, significa un plan decidido de antemano. No es una ley general para todo el mundo, sino una certeza para quienes pertenecen a Dios.
Lo que viene al final
El capítulo termina con uno de los pasajes más fuertes de toda la Biblia: «¿Quién nos apartará del amor de Cristo? tribulación? o angustia? o persecución? o hambre?» (8:35). Y la respuesta: «ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (8:38-39).
Romanos 8:28 no promete que no habrá tribulación. Promete que la tribulación no tiene la última palabra.
Para llevarlo a la vida diaria
Este versículo hay que ofrecerlo con cuidado a alguien que sufre. Decir «todo pasa por algo» puede sonar frío en medio del dolor. Pablo no lo dice así: primero reconoce el gemido, luego recuerda que el Espíritu ora por nosotros, y solo después afirma que Dios obra en todo. Puede ser mejor acompañar primero, y dejar que la promesa llegue a su tiempo.
Las palabras en el idioma original
- “ayudan” · Griego · Strong G4903συνεργέω (synergeō)
- Trabajar juntos, cooperar. De esta palabra viene «sinergia». Las cosas no son buenas por separado, sino que Dios las hace obrar juntas.
- “bien” · Griego · Strong G18ἀγαθός (agathos)
- Bueno, provechoso. El versículo 29 explica de qué bien se trata: ser «conformes a la imagen de su Hijo».
- “propósito” · Griego · Strong G4286πρόθεσις (prothesis)
- Propósito, plan decidido de antemano. Se usaba también para los panes de la proposición, puestos delante de Dios en el templo.
Más versículos de ánimo
- Proverbios 3:5-6Un padre aconseja a su hijo: confía en Dios con todo, no te apoyes solo en lo que tú entiendes, y tenlo en cuenta en cada camino. No es una invitación a dejar de pensar, sino a no hacer de la propia inteligencia el único bastón.
- Salmos 23El salmo más conocido de la Biblia, escrito por un rey que había sido pastor. Tiene dos imágenes, el pastor que guía y el anfitrión que prepara una mesa, y un giro en el centro: cuando llega el valle oscuro, David deja de hablar de Dios y empieza a hablarle a Dios.
- Jeremías 29:11Una promesa escrita en una carta a los desterrados en Babilonia, justo después de decirles que el regreso tardaría setenta años. Antes de prometer un futuro, Dios les pide que construyan casas, planten huertos y busquen la paz de la ciudad extranjera donde viven.
- Mateo 11:28-30Jesús invita a los cansados y a los agobiados, pero no les ofrece una vida sin yugo: les ofrece el suyo, que describe como «fácil». El descanso que promete no es solo físico, sino «para vuestras almas», con palabras que recuerdan al profeta Jeremías.
- Salmos 121Un canto de peregrinos para el camino. Empieza mirando a los montes, donde podía haber peligro, y responde que la ayuda viene del Creador de esos montes. El verbo «guardar» aparece seis veces: Dios cuida al viajero de día y de noche, al salir y al volver.
- Isaías 40:31Isaías responde a un pueblo cansado que siente que Dios se ha olvidado de él. Los jóvenes también se agotan, dice, pero quienes esperan en Dios «cambian» sus fuerzas como quien cambia de ropa. Y el versículo termina, no volando, sino caminando.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Reina-Valera 1909 (dominio público), con la acentuación actualizada a la ortografía de hoy. Las palabras del texto no se han cambiado. Los números Strong siguen la concordancia de James Strong.
