Éxodo 20:12: significado y explicación
El quinto mandamiento usa un verbo hebreo que significa «dar peso»: tomar en serio a los padres. Jesús lo aplicó a hijos adultos que debían sostener a sus padres ancianos, y Pablo lo llamó «el primer mandamiento con promesa».
“Honra a tu padre y a tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.”
El mandamiento que une las dos tablas
Los Diez Mandamientos suelen dividirse en dos partes: los que hablan de la relación con Dios y los que hablan de la relación con el prójimo. El quinto, honrar al padre y a la madre, está en el punto de unión. Es el primero que trata de otras personas, y las primeras personas a las que se refiere son los padres. En el hogar se aprende a respetar a los demás, y también, en buena medida, a respetar a Dios.
Honrar es dar peso
El verbo hebreo kabed significa literalmente «ser pesado». De la misma raíz viene kavod, la palabra para la «gloria» de Dios. Honrar a los padres es darles peso: tomarlos en serio, no tratarlos como si su opinión, su presencia o su necesidad no contaran.
Levítico expresa la misma idea con otra palabra y un orden curioso: «Cada uno temerá a su madre y a su padre» (Levítico 19:3). Allí la madre va primero. El mandamiento no es una regla para que los hijos obedezcan al padre, sino un llamado a respetar a ambos.
Un mandamiento con promesa
«Porque tus días se alarguen en la tierra». El verbo 'arak significa prolongar. Deuteronomio, al repetir los mandamientos, añade: «para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da» (Deuteronomio 5:16). En su origen, la promesa tenía un sentido colectivo: un pueblo donde las generaciones se respetan es un pueblo estable, que permanece en su tierra.
Pablo cita este mandamiento siglos después y señala que «es el primer mandamiento con promesa» (Efesios 6:2). No es una fórmula para vivir más años de forma automática, sino la afirmación de que una vida que honra a quienes vinieron antes está construida sobre buen fundamento.
Jesús y los padres ancianos
Este mandamiento no era solo para niños. Jesús lo aplicó a hijos adultos. Criticó a algunos maestros religiosos que enseñaban una forma de esquivarlo: declarar los bienes «Corbán», es decir, ofrecidos a Dios, para no tener que usarlos en ayudar a los padres. Jesús dijo que así se invalidaba «la palabra de Dios» con una tradición humana (Marcos 7:10-13).
Para Jesús, honrar a los padres incluía sostenerlos en la vejez. Él mismo, desde la cruz, encargó a su madre al discípulo amado: «Mujer, he ahí tu hijo», y al discípulo: «He ahí tu madre» (Juan 19:26-27).
Cuando un padre ha hecho daño
Para muchas personas, este versículo es difícil, porque su padre o su madre los abandonó, los maltrató o los sigue hiriendo. Honrar no significa obedecer en todo a un adulto que hace daño, ni ocultar el abuso, ni seguir expuesto a él. La misma Biblia que manda honrar a los padres manda a los padres no provocar a sus hijos (Efesios 6:4).
Honrar, en esos casos, puede significar no desear la venganza, no hablar del padre con desprecio, reconocer lo bueno que sí hubo y, cuando es posible y seguro, ayudarlo en su necesidad. A veces significa poner distancia y orar por él desde lejos. Dar peso a alguien no exige dejar que su peso nos aplaste.
Para llevarlo a la vida diaria
Para un hijo pequeño, honrar a los padres empieza por obedecer y respetar. Para un adulto, se parece más a lo que Jesús describió: estar presente, ayudar en la necesidad, llamar, visitar, escuchar. Para muchas familias que viven lejos de sus padres, enviar ayuda, llamarlos con frecuencia y cuidar su dignidad en la vejez es también una manera de cumplir este mandamiento.
Las palabras en el idioma original
- “honra” · Hebreo · Strong H3513כַּבֵּד (kabed)
- Dar peso, tratar como importante. De la misma raíz viene kavod, la «gloria» de Dios. Honrar es lo contrario de tratar a alguien como si no contara.
- “se alarguen” · Hebreo · Strong H748אָרַךְ ('arak)
- Prolongar, hacer largo. La promesa habla de una vida larga y estable en la tierra que Dios daba a Israel.
Más versículos para la familia
- Colosenses 3:12-14Pablo describe la vida en comunidad como ropa que uno se pone cada día: misericordia, humildad, paciencia. Pide soportarse y perdonarse, y pone encima de todo el amor, al que llama con una palabra que también significa los ligamentos que mantienen unido un cuerpo.
- Salmos 127Un salmo breve que une el trabajo, el descanso y los hijos. Repite tres veces «en vano»: sin Dios, todo el esfuerzo por construir una casa se queda en nada. Y presenta a los hijos no como una carga, sino como herencia de Dios.
- Efesios 6:4En un mundo donde el padre romano tenía un poder casi absoluto sobre sus hijos, Pablo le pone límites: no provocarlos a ira. El verbo que usa para «criadlos» es el mismo que emplea para el cuidado con que uno alimenta su propio cuerpo.
- Josué 24:15Josué, ya anciano, reúne a todo Israel en Siquem y le pide que elija a quién va a servir. Antes de oír la respuesta del pueblo, da la suya: «yo y mi casa serviremos a Jehová». Es una decisión personal que se toma por toda la familia.
- Salmos 133Tres versículos sobre la alegría de vivir unidos. David compara la unidad entre hermanos con el aceite que consagró a Aarón como sacerdote y con el rocío del monte Hermón. Las dos imágenes descienden de arriba: la unidad es algo que Dios derrama.
- Efesios 4:32Pablo acaba de enumerar lo que destruye una comunidad: amargura, enojo, gritos, insultos. Este versículo es la alternativa. Las tres palabras que usa describen un trato amable, un corazón tierno y un perdón dado como regalo, porque así perdonó Dios.
Texto bíblico: La Santa Biblia, Reina-Valera 1909 (dominio público), con la acentuación actualizada a la ortografía de hoy. Las palabras del texto no se han cambiado. Los números Strong siguen la concordancia de James Strong.
